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Una casa para una madre cansada: menos cosas que ordenar y un rincón que sea suyo

Menos cosas sueltas, un lugar fijo para lo que se pierde todos los días, cestas donde todo se guarda en un minuto y un rincón que sea solo suyo. Usted no necesita una casa perfecta: necesita una casa que no le pida más trabajo del que ya tiene.

La casa también cansa

Llegar a casa y ver la mesa llena, la ropa en la silla y los juguetes en el pasillo no es un detalle. En un estudio de la Universidad de California (Saxbe y Repetti, 2010), las mujeres que describían su casa con palabras como desorden o "a medio hacer" tuvieron un ánimo más bajo a lo largo del día y un ritmo de cortisol, la hormona del estrés, menos sano.

Y el tiempo no sobra: en España, las mujeres dedican unas dos horas más por día que los hombres a la casa y a la familia, según la Encuesta de Empleo del Tiempo del INE. La idea no es hacer más, sino que la casa ayude.

Un lugar fijo para lo que se pierde

Las llaves, el mando, las gafas, la correa del perro. Lo que se busca todos los días necesita una casa propia junto a la puerta o junto al sofá. Un cuenco, una bandeja, un gancho: si tiene su lugar, deja de perderse.

Cestas: el orden de un minuto

Doblar todo perfecto no entra en la semana. Una cesta grande junto al sofá para las mantas y otra alta para la ropa sucia resuelven el salón en un minuto. No hace falta que adentro esté perfecto: lo que no se ve, no cansa.

Una cama que se hace en un minuto

Una colcha lisa y blanca tapa todo y se ve bien aunque abajo las sábanas estén como estén. La cama hecha cambia la habitación entera, y con una sola pieza lleva un minuto.

Un rincón que sea suyo

Un sillón, una manta, una lámpara que se lleva a donde haga falta y una taza que nadie más usa. No es un capricho: es el lugar donde usted se sienta diez minutos cuando la casa por fin se calla.

Una planta que aguanta el olvido y un aroma suave para la llegada terminan el rincón sin sumar tareas.

Preguntas frecuentes

¿Por dónde empiezo si no tengo tiempo?
Por la entrada. Un cuenco para las llaves y un gancho por persona ordenan lo que más se busca, y se nota desde el primer día.
¿Cuántas cestas necesito?
Pocas y grandes: una para las mantas en el salón, una para la ropa sucia y una para los juguetes. Muchas cestas chicas terminan siendo otro desorden.
¿Qué hago con lo que no tiene lugar?
Una caja con tapa para "esto ya veré". Lo que pasa un mes ahí sin que nadie lo busque, probablemente puede irse.
¿Un rincón propio con niños pequeños es posible?
Sí, aunque sea un sillón y una lámpara. Lo importante es que sea suyo: los juguetes van a otra parte.

Fuentes: Saxbe y Repetti, "No place like home", Personality and Social Psychology Bulletin, 2010 (estudio con 60 parejas; muestra una asociación, no una causa). INE, Encuesta de Empleo del Tiempo 2009-2010.